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¡Que la ruta nos encuentre unidos!

¡Que la ruta nos encuentre unidos!

Nota de reflexión y compromiso entre docentes rurales por el Profesor Rural César Oscar Rivas .

 

Por el cuidado mutuo, la comunicación

y la solidaridad entre colegas


Lo sucedido con Nancy Godoy, la directora que perdió la vida en Esquina, Corrientes, nos conmueve profundamente y nos toca muy de cerca a quienes trabajamos en la ruralidad. Conocemos la soledad de los caminos, las distancias, la inmensidad de los montes y los riesgos que muchas veces enfrentamos para llegar a nuestras instituciones educativas.

No podemos vivir con miedo, pero tampoco podemos naturalizar nuestra vulnerabilidad. Sabemos que no es posible contar permanentemente con la presencia policial acompañando cada recorrido; sin embargo, sí podemos organizarnos, fortalecer nuestros vínculos y construir una red de cuidado entre colegas.

Por eso, creemos necesario asumir un compromiso colectivo de prevención, comunicación y contención, entendiendo que cuidarnos también es una forma de ejercer nuestra profesión y defender la vida.

Proponemos mantenernos comunicados durante los traslados, avisar cuando salimos y cuando llegamos a destino, informar cualquier inconveniente en el camino y estar atentos a las situaciones que puedan atravesar nuestros compañeros. Que ningún colega tenga que sentirse solo ante una dificultad, una demora o una situación de riesgo.

También es importante construir una red de mensajes y acompañamiento, en la que podamos pedir ayuda sin temor, expresar nuestras preocupaciones y recibir una respuesta solidaria. No se trata de controlar a nadie, sino de estar presentes, de preocuparnos genuinamente por el otro y de comprender que un mensaje a tiempo puede ser una herramienta de prevención.

Este compromiso debe nacer de nosotros, de nuestra responsabilidad y de nuestros lazos como trabajadores de la educación rural. Pero también debe servir para visibilizar la necesidad de mejores condiciones de seguridad, caminos transitables y respuestas institucionales ante los riesgos que enfrentamos.

Que la solidaridad no quede solamente en palabras. Que se convierta en una práctica cotidiana. Que cada salida tenga una comunicación, cada llegada una confirmación y cada dificultad una red dispuesta a acompañar.

Porque detrás de cada docente hay una familia que espera, alumnos que lo necesitan y una comunidad que confía en su presencia.

Cuidarnos entre colegas es cuidarnos como comunidad. Y volver a casa sanos y salvos debe ser un derecho de todos.


Por nosotros, por nuestras familias y por todos los que hacemos educación rural. Nunca más una pérdida que pudo haberse evitado.